jueves, 8 de diciembre de 2016

Top 5 Aspiraciones de la infancia

Si algo de mi infancia tengo grabado en mi cabeza sin contar las penurias que me hicieron pasar, fueron las aspiraciones que tuve antes de decidir que ser realmente, o al menos, hasta hace unos cuantos años (unos cinco o así o puede que más del todo). Cuando somos niños decimos que queremos ser un montón de cosas...


5.-Profesora.

Esto es un clásico entre los chavalines y chavalinas (especialmente entre chicas), en algún punto de mi vida coincidía con muchas compañeras de clase en que queríamos ser también profesoras de parvulario. No lo "veíamos muy complicado" y creo que teníamos bastante estima a nuestra profesora (que se llamaba Amparo), así que era como nuestro modelo a seguir.

Cuando pasamos de curso a primaria las cosas se fueron enfriando y a mi estudiar y aprender se me hacía más cuesta arriba (y ya con lo que me fue pasando en los años posteriores, peor aún), así que este sentimiento de ser profesora fue empeorando. Además, a mi los niños pequeños según me hacía mayor me daban como... mal rollo, se me dan muy mal los niños pequeños, aunque no en determinadas edades (bueno, al menos antes, ahora todos me dan un poquito de repelús...), y por ejemplo, NUNCA he cogido a un bebé en brazos...

Imagino que si alguna vez tengo el mío propio el sentimiento será muy distinto y el poder "agarrarlo como madre" será muy diferente. Por ejemplo con mi gata le hago carantoñas y le agarro como un bebé aunque no lo sea, y me sale natural. ¿Por qué con los bebés no me sale natural...? 


4.-Psicóloga.

¿Psicóloga, yo? ¡Con la manía que les tengo!

Supongo que por aquel entonces, que era cuando estaba sufriendo ya el acoso y empezaba a dibujar, pensé en hacerme psicóloga para solo tratar a los niños que estaban sufriendo este acoso y brindarles apoyo y protección que no tenían con profesores o sus supuestos amigos... vamos, lo que a mi me hizo falta durante tanto tiempo.

Luego según fui conociendo a los psicólogos más me desencanté con ellos, tanto los que están en el colegio/instituto como los que están fuera de ellos y no tratan solo a chavales hormonados. Porque vaya telita con los psicólogos... y ver la de cosas que se tiene que estudiar, pues a mi se me quitan las ganas de todo. Además, no me veo realmente moralmente con valor de hacerlo: ni tengo coraje ni valor, y una timidez del copón (hale rima). 


3.-Veterinaria. 

Pues si. Esto fue espontáneo y duró poco, pero me hace gracia ahora que lo recuerdo. Cuando tuve dos hámsters, y después del mal trago que pasé con una perrita y tras ver Hamtaro, me dije que podría ser veterinaria y así cuidar un montón de animales y hasta conocer especies exóticas y así ganar experiencias. Aunque bueno, aquí en España casi todo lo que llega a los veterinarios son pájaros, perros o gatos. Cosas raras no iba a ver igualmente, así que aspiraba demasiado y puede que ese sea uno de mis problemas para muchas cosas... pero ahora no viene al caso.

Luego me fui dando cuenta del miedo que le tenía prácticamente todo, incluidos los animales, especialmente los perros. Y no duró mucho, pero lo poco que duró... tuvo lo suyo. Ah, y soy muy tiquismiquis con las manchas. No me gusta pringarme las manos, por eso además soy tan "pijita" cuando como... (aunque la hamburguesa tocha no me la quita nadie).


2.-Dibujante de manga (mangaka). 

Y esto me pegó bastante fuerte, antes de que España se plagase de otakus pegajosos que daban vergüenza ajena (y antes no me daba vergüenza decir "me gusta el manga", ahora ya hasta le he cogido manía además de muchas razones de fanservice, clichés constantes y morralla casi anual, sin contar que ya no llega anime a España doblado).

Bueno, esto fue sobre la época en la que ya tenía marcados y diseñados mis primeros personajes del RPG. Además aprendí de forma autodidacta (aunque me quedé estancada en el dibujo...) y dibujaba bastante bien (hasta había una chica en el colegio que me tenía envidia y alguna que otra vez intentó apropiarse de mis dibujos...), o al menos, eso creía, pero me costaba mucho hacer posturas, perspectivas, etc...

Total, que aunque me gustaba la idea de hacer un videojuego (en aquella época ya empezaba a tocar de más la GBA), en primera instancia quería hacerlo primero un manga, aunque se quedó parado bastante tiempo, hasta que vi Bobobo y... la historia ya la conté en otra entrada y es muy larga, así que no me extenderé.

Llegué a comprarme de forma concienciada varios libretos de "como dibujar manga" de Norma Editorial, así como seguir un curso casi completo de... ¿Planeta de Agostini? Lo tengo bien guardadito pero no me acuerdo bien. El caso es que mi padre no quería suscribirse al curso y el único kiosco dónde podía comprarlo dejó de llegar, cuando solo quedaban diez números para terminar. Lo tengo sin acabar, vamos. Aunque tampoco me sirvió de más, solo que mirando incluso en internet, me di cuenta que lo de mangaka no me gustaba nada... muchos sacrificios, a veces pocos beneficios, muchos agobios, y con el estrés que ya llevaba encima, pues como que no, y los editores tenían ahí mucho peso en la elección de los guiones y los mangas según el curso... y lo complicado que era hacer historias y demás, aunque me sirvió para ampliar o mejorar las ideas e historias que ya tenía.

Y dibujar, por mucho que siga tutoriales o el curso, se me hace imposible... Me compré hasta dos maniquís de madera para practicar proporciones e intentar hacer los dibujos con los modelos desde cero. Hay mangas como Shin Chan que tienen un dibujo simple y triunfan, pero de nuevo, creo que aspiraba a demasiado, aunque no me gustaba que todos mis personajes pareciesen siempre niños o adolescentes, y no podía dibujar ancianos...

En fin, ilusión a la mierda nuevamente, y encima empezó la "fiebre otaku enfermiza posser que daba grima" y "fanservice hasta por los codos aunque no haga falta", junto a que ya no doblaban nada en español, que Bobobo se fue a pique por la hipocresía japonesa, y a la mierda que mandé a la idea.

Aunque es curioso porque aún me acuerdo de los seis primeros capítulos que dibujé en manga (bocetos los dibujos, aunque se veían bonitos, no eran garabatos) con sus guiones, escenas, expresiones y todo (que he recuperado como guión para el videojuego, claro, menos mal que con esto me acuerdo de todo).


1.-Periodista de videojuegos. 

Como no, si en aquella época escribía y dibujaba mucho y empezaban a gustarme mucho los videojuegos, especialmente compraba la de Micromanía, otra de PlayStation y la de Nintendo Acción, además de NGamer, y flipaba con todas las que leía y veía. ¡Ojalá pudiese formar parte del medio! Incluso me chiflaba la Dibus.

Como adolescente ingenua, creo que tenía 13 años y escribí un correo electrónico a una de estas revistas preguntando si en un futuro, podría enviarles algún artículo o alguna especie de curriculum (chapucero, claro), porque quería trabajar en el medio, quería trabajar para ellos (no me acuerdo de la revista, es lo malo) y los tenía como una especie de ídolos (aquí era cuando la chispa por ser mangaka empezaba a apagarse)... ¡y recibí una respuesta! La perdí, no me acuerdo que fue exactamente lo que pasó, pero la respuesta fue borde no, lo siguiente: que no tienes posibilidad y que nunca lo intentes, que ser periodista de videojuegos es muy exclusivo y no sé qué más.

Primer chasco. Luego desapareció NGamer, empecé a cogerle manía a la Nintendo Acción por lo pelota que se estaba volviendo y después, aunque con la llegada más asentada de internet se me encendió una bombillita... porque a ver, es internet, puedes intentar corregirte a ti mismo tus errores gramaticales y esforzarte, y puede que colabores en alguna web y algún día hasta trabajes para él... hasta que te das cuenta y te das de bruces con la realidad, que no es tan bonito como parece, que ves que hay personas que son mil veces mejores que tu aunque todo dios te decía que escribías muy bien y que de repente te ves como una mierda, y que se necesitan muchas más cosas y tener 'don de gentes' y caer bien a la gente para que de paso, atraerla a tu web y que la promocionen (por aquella época además creé mi propio foro con esas intenciones), y a veces, hasta dinero. Y en mi casa eso... pues yo era de clase media-baja y se notaba, ya era un milagro que tras muchos años tuviesemos internet en casa (de hecho usaba el internet del instituto).

Pues nada, más y más chascos, alegrías en mi vida realmente pocas viéndolo así en retrospectiva. Además, según fueron pasando los años la prensa de los videojuegos me fue desencantando más y más, tanto de revistas (que también dejé de comprarlas) como en digital... sobre todo de los grandes medios, que más que periodistas que hacen su trabajo, parecen publicistas haciendo parte del trabajo a quiénes hacen la pelota, y que estos odian bastante a los que no lamen el culo de forma directa a estos porque les dejan en evidencia y es como si no quisiesen que los "bloggeros" o "youtubers" pudieran tener su propia opinión en sus sitios personales. Muy triste todo. Y luego vas viendo y leyendo muchas perlas, y se te quitan las ganas y dices: "¡todo lo que pensé sobre este medio es una cochina mentira!"

No hay menciones especiales esta vez porque, además de crear el rpg, o los juegos en general, no tengo más aspiraciones en la vida, más aún con las fobias que tengo que aunque no se me note, me cuesta mucho salir a la calle, especialmente sola. Si es un trabajo desde casa creo que para mi sería lo mejor para empezar, pero hoy en día... ¡ja! Y con mis "títulos" (ah, no espera, ninguno todavía porque... en fin, también es largo de contar, pero en conclusión, a mi la vida me trata como a una mierda, y aunque le he sonreído, siempre me jode con algo), nadie me contrataría para nada.

El problema es que tampoco me veo reponiendo yogures o detrás de una caja de dependienta (ojo, trabajos muy respetables pero que a mi me darían vergüenza hacer, que nadie pregunte porque, simplemente lo siento así) o vendiendo maquillaje por las casas por los problemas que ya he comentado y la terrible timidez y miedo a todo. Que asco de todo.

1 comentario:

  1. Yo de pequeña quería ser arqueóloga, luego profesora, y al final así se quedó, aunque realmente a la hora de decidir qué bachillerato hacer, a penas estaba segura, y es que decidir tu futuro con 16 años me parece bastante poco adecuado... Pero oye, al final es algo que me gusta y he conseguido, aunque no he ejercido de ello más allá de las prácticas (de manera profesional, digo, con familiares no cuenta, jaja).

    Y como ahora está tan mal la cosa yo me conformo con ser cajera, respetable y al menos un empleo, vaya... Por ahora tiro simplemente de dar clases particulares a dos niñas, pero eso no da para nada realmente.

    En fin, de peques mola mucho imaginar y ver cómo luego seguimos o no esas aspiraciones.

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